SOCIEDAD

Transportistas de los Yungas rechazan conversión a GNV por falta de potencia

Los choferes que operan en la ruta hacia los Yungas de La Paz expresan su descontento ante la reciente propuesta del Gobierno de cambiar de diésel a Gas Natural Vehicular, argumentando que esto afectará su rendimiento.

Por Franz Condori · septiembre 28, 2026

Los transportistas interprovinciales que realizan viajes hacia los Yungas han manifestado su preocupación sobre el anuncio del Gobierno de convertir vehículos diésel a Gas Natural Vehicular (GNV). Aseguran que esta medida no les beneficiará debido a la inferior potencia del GNV en comparación con el diésel y la gasolina.

David Apaza, ejecutivo de la Federación de Transportistas de los Yungas, comentó que "la potencia del GNV con la gasolina o el diésel es muy diferente". Apaza enfatizó que la carga de alimentos y otros productos que transportan no rendirá adecuadamente con el nuevo combustible.

El dirigente también manifestó que la geografía del camino hacia los Yungas complica aún más el uso de GNV, ya que este combustible carece de la potencia necesaria para enfrentar los exigentes recorridos que deben realizar los transportistas.

El lunes pasado, los transportistas decidieron acatar un paro mediante el repliegue de sus vehículos en protesta por el Decreto Supremo 5716, que modifica el precio del diésel tras la eliminación de la subvención que lo mantenía más accesible.

Apaza agregó: "Nuestra protesta es por la eliminación de la subvención al diésel. Nosotros hemos sido golpeados en el sector interprovincial". La situación está generando un gran malestar en el sector del transporte.

Recientemente, el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, anunció el inicio inmediato de la conversión masiva de vehículos diésel a GNV como parte de un proyecto más amplio para transformar el transporte en Bolivia, especialmente tras el retiro de subsidios al diésel.

La primera fase de este proceso comenzará en Santa Cruz de la Sierra, donde se prevé que más de 200 micros sean convertidos a GNV a través de talleres especializados que apoyarán esta transición.

Se estima que alrededor del 80,3% de los vehículos del transporte público no se verán afectados por el fin de la subvención al diésel, según declaraciones del Gobierno, pero los transportistas de los Yungas siguen preocupados por su situación particular.