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Sobreviví al 11-S: un relato de angustia y reflexión

Hans Gernot Schenk, un colombiano-alemán, evoca su experiencia del 11 de septiembre de 2001, un día que cambió su vida y la de muchos otros.

Por Boris Mamani · septiembre 10, 2026

El 11 de septiembre de 2001 es una fecha que Hans Gernot Schenk nunca olvidará. Aquel día, mientras dos aviones se estrellaban contra las Torres Gemelas en Nueva York, él llegó tarde a la oficina, lo que le permitió salvar la vida. En sus recuerdos, también hay dolor por la pérdida de amigos y la destrucción de sus sueños.

Schenk, de 55 años en la actualidad, recuerda cómo, pocos días antes del ataque, su empresa había advertido sobre la importancia de llegar a tiempo. A pesar de que él llegó puntual, un cambio en su rutina lo hizo llegar 10 minutos más tarde, lo que, según él, pudo haber sido la diferencia entre la vida y la muerte.

Cuando finalmente llegó al World Trade Center, se encontró con una escena caótica. Las personas corrían despavoridas y el humo negro cubría el cielo. Su instinto de supervivencia lo llevó a refugiarse en una estación de metro, evitando el pánico que reinaba en las calles.

A pesar de su supervivencia, el impacto del ataque lo marcó para siempre. Schenk relata que, al llegar a casa, se unió a su compañero de apartamento para ver las noticias, y juntos fueron testigos del colapso de las torres. La sensación de impotencia y la incertidumbre sobre el destino de sus colegas lo atormentaron durante días.

Su experiencia laboral en Nueva York había sido un sueño hecho realidad. Hans había estudiado Geografía Humana, Economía y Logística en Alemania y había conseguido un puesto en el WTC como gerente de ventas. Sin embargo, tras el ataque, la empresa tomó decisiones que no entendía, como seguir operando como si nada hubiera pasado, lo que lo llevó a renunciar unos meses después.

Reflexionando sobre la culpa que siente por haber sobrevivido, Schenk expresa que a veces se siente afortunado, pero también agobiado por la idea de que otros no tuvieron la misma suerte. Con los años, ha tenido que enfrentar las secuelas psicológicas del trauma, desde ataques de ansiedad hasta condiciones de salud relacionadas con el estrés.

Hans Gernot Schenk continúa llevando consigo las memorias del 11-S. Su historia es un recordatorio del impacto duradero que tuvieron esos eventos en muchas vidas, y de la fragilidad de la existencia humana.

"El tema de la culpa es muy fuerte. A veces siento que no es justo. ¿Por qué yo sí y por qué otros no?"