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¿Por qué buscamos dulces cuando nos sentimos tristes?

La conexión entre nuestras emociones y el deseo de consumir azúcar tiene explicaciones científicas que van más allá del simple gusto.

Por Boris Mamani · septiembre 10, 2026

¿Alguna vez te has dado cuenta de que, tras un mal día, anhelas un pedazo de chocolate o unas galletas? Esto no es solo un capricho momentáneo. La ciencia detrás de esta relación entre las emociones y el consumo de alimentos revela aspectos tanto biológicos como psicológicos.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Lovaina, en Bélgica, indagó en lo que sucede en el cuerpo cuando una persona siente tristeza y decide comer azúcar. Los hallazgos ofrecen un panorama más claro sobre la atracción que ejercen los alimentos dulces en estos momentos emocionales.

La química del azúcar y el bienestar emocional

Una de las razones por las que buscamos azúcar está vinculada al triptófano, un aminoácido clave en la producción de serotonina, un neurotransmisor que regula nuestra felicidad. Cuando consumimos carbohidratos, esto puede aumentar la disponibilidad de triptófano en el cerebro, lo que a su vez puede elevar los niveles de serotonina, brindando una sensación momentánea de bienestar.

En el estudio mencionado, los investigadores provocaron tristeza en los participantes utilizando música triste y expresiones faciales melancólicas. Luego, administraron azúcar a través de una sonda gástrica sin que ellos supieran lo que estaban ingiriendo. Los resultados mostraron que los niveles de ánimo mejoraban después del consumo de azúcar, sugiriendo que la respuesta va más allá del simple placer del sabor.

No obstante, el deseo por lo dulce no se explica solo por la química cerebral. Factores como el estrés, hábitos alimentarios y limitaciones dietéticas son determinantes en este anhelo. Cuando estamos estresados, por ejemplo, la hormona cortisol se activa, influyendo en nuestra necesidad de buscar fuentes rápidas de energía como el azúcar.

El efecto temporal de los dulces

Aunque un dulce puede ofrecer un alivio a corto plazo, no es una solución duradera para afrontar la tristeza o el estrés. Un consumo excesivo de azúcares puede llevar a desequilibrios alimentarios y a problemas de salud. Por ello, es vital mantener una dieta equilibrada y no depender de los dulces como principal estrategia para regular nuestras emociones.

Para controlar mejor los antojos, es recomendable enfocarse en una alimentación balanceada que incluya proteínas, fibra, frutas, verduras y grasas saludables. Además, establecer horarios regulares para las comidas y encontrar métodos saludables para manejar el estrés son pasos clave para una mejor salud emocional y física.

En conclusión, el llamado 'antojo emocional' tiene múltiples explicaciones. Nuestro cuerpo y mente buscan energía y placer en tiempos difíciles, pero entender esta conexión nos permite tomar decisiones más conscientes respecto a nuestra alimentación.

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