CULTURA

Las papas nativas de Bolivia se reinventan en frituras gracias a una joven emprendedora

Rosmilda Quispe, estudiante de la UMSA, transforma diversas variedades de papa nativa en un delicioso snack que busca destacar la riqueza agrícola del altiplano boliviano.

Por Wilmer Choque · agosto 21, 2026

Desde el altiplano boliviano, Rosmilda Quispe, una estudiante de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), ha encontrado una forma innovadora de darle un valor agregado a las papas nativas como la imilla negra, imilla roja y pintaboca, convirtiéndolas en irresistibles papas fritas.

Originaria del municipio de Santiago de Machaca, en La Paz, Rosmilda creció en una familia dedicada a la agricultura y la ganadería. Esta conexión con el campo la inspiró a estudiar Ingeniería Agroindustrial, lo que la llevó a considerar cómo aprovechar mejor las variedades de papa que produce su familia.

La idea de hacer frituras surgió cuando Rosmilda se dio cuenta de que en las temporadas de buena cosecha, el exceso de oferta hacía que los precios de la papa cayeran. A partir de esta observación, decidió buscar una forma de mantener las variedades nativas y generar más ingresos a través de su producción.

Después de realizar un trabajo universitario sobre valor agregado, Rosmilda comenzó a explorar el mercado en busca de papas fritas hechas con estas variedades. Ante la escasez de productos similares, vio una gran oportunidad y así nació su emprendimiento, llamado Sabory.

La producción de estas papas fritas es un proceso que inicia en las parcelas familiares. La familia de Rosmilda se encarga del cultivo, la cosecha y la selección de los tubérculos, utilizando abono orgánico de sus animales y evitando fertilizantes químicos, lo que resalta la calidad de su producto.

Cada tipo de papa nativa aporta características únicas a las frituras, como diferentes colores y sabores. Después de la cosecha, las papas seleccionadas son llevadas a La Paz, donde Rosmilda y su hermana las transforman en un delicioso snack que promete conquistar a quienes buscan algo diferente.

Rosmilda también encuentra apoyo en la UMSA, donde puede mostrar y comercializar su producto gracias al Departamento de Emprendimiento, Innovación y Transferencia Tecnológica. Para quienes deseen probar estas papas fritas, pueden visitarla los viernes en el atrio del Monoblock Central de la UMSA, con precios que oscilan entre Bs 5 y Bs 10.

"Entonces me pregunté cómo puedo mantener estas variedades, producir y darles un valor agregado para generar más ingresos. Ahí nace la idea de mis papas fritas nativas".