Las cooperativas mineras dominan el mercado del oro en Bolivia
Un estudio de la Fundación Jubileo revela que las cooperativas auríferas han acaparado el 95% de la producción de oro en el país, generando escasos ingresos para el Estado.
Por Wilmer Choque · septiembre 23, 2026
Según un informe de la Fundación Jubileo, las cooperativas mineras en Bolivia han sido responsables del 95% de la extracción de oro en los últimos 18 años, lo que representa un valor aproximado de 20.749 millones de dólares. Sin embargo, los ingresos que estos cooperativistas han dejado al Estado en concepto de impuestos y regalías apenas superan los 400 millones de dólares, un retorno mínimo en comparación con las ganancias generadas por la producción.
Desde 2010, este sector ha crecido significativamente debido al aumento del precio del oro a nivel internacional, lo que ha motivado la formación de numerosas cooperativas. En 2018, se registraron 1.406 cooperativas dedicadas a la extracción de oro, de un total de 2.077 registradas en el Viceministerio de Cooperativas Mineras.
Las cooperativas varían en tamaño y operación. Hay desde grandes agrupaciones asociadas a empresas privadas hasta pequeñas cooperativas con menos de 20 socios, que suelen trabajar en condiciones precarias y utilizan mercurio para separar el oro, lo que genera contaminación.
La mayor parte de la actividad minera se concentra en el norte del departamento de La Paz, donde alrededor de 60.000 personas están involucradas en este sector. En 2022 se alcanzó un récord de 54 toneladas de oro extraídas, con un valor de más de 3.000 millones de dólares.
A pesar de su gran participación en la producción, la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) solo contribuyó con el 0,06% de la producción total en el mismo periodo, mientras que las empresas privadas aportaron un 5%. Las normativas actuales benefician a las cooperativas, ya que no están obligadas a pagar el Impuesto a las Utilidades, que sí deben abonar las empresas privadas.
Las organizaciones que representan a los cooperativistas defienden la existencia de estas cooperativas, argumentando que brindan oportunidades a personas con escasos recursos para acceder a la minería. Sin embargo, el informe también destaca los efectos negativos sobre el medio ambiente y el limitado retorno económico para las comunidades de las que proviene este recurso.