La valentía de Kelly Díaz tras el terremoto en Cali: tragedia y esperanza
Kelly Díaz, psicóloga y madre, se convirtió en voluntaria tras el colapso del colegio Nuevo Edén en Cali, donde su hija perdió a su mejor amiga en un trágico incidente, mientras busca sobrevivientes entre los escombros.
Por Wilmer Choque · agosto 12, 2026
Kelly Díaz mantiene su energía en estado de alerta, impulsada por la convicción de que la vida debe prevalecer. Esta determinación la llevó a unirse a los esfuerzos de rescate luego de que su hija se viera afectada por un devastador terremoto en Cali, Colombia.
El fatídico suceso ocurrió en el colegio Nuevo Edén, donde la cúpula del edificio colapsó, causando la muerte de una niña de diez años, que era la mejor amiga de su hija, y su maestra. A medida que las autoridades y los equipos de rescate se movilizaban por la ciudad, Díaz enfatiza la necesidad de ayuda comunitaria, especialmente en instituciones educativas que han quedado aisladas.
El lunes, tras dejar a su hija en la escuela, un sismo inesperadamente intenso la hizo regresar corriendo. Al llegar, se encontró con un ambiente caótico y trágico. En medio de los desechos, encontró a su hija, pero también a dos personas en el suelo: su amiga y la docente. Con su formación en primeros auxilios, Díaz intentó brindar asistencia a los heridos mientras la ayuda oficial aún no llegaba.
Con el alcalde de Cali, Alejandro Éder, reportando 74 muertes y 150 personas desaparecidas hasta el miércoles, la situación en la ciudad se tornó crítica. Se registraron más de 50 estructuras colapsadas y un total de 265 muertes a nivel nacional. Los rescatistas trabajaban incansablemente para localizar a sobrevivientes, incluyendo a un niño atrapado bajo los escombros.
Kelly se unió a otros voluntarios, quienes, sin recibir apoyo inmediato, se encargaron de recoger cuerpos y ayudar a los heridos. La comunidad se organizó para ofrecer auxilio, desde el reparto de alimentos hasta la atención médica. En medio del dolor, Díaz y su grupo de voluntarios son la primera línea de respuesta.
El martes, la llegada de rescatistas mexicanos, conocidos como los Topos de México, trajo algo de esperanza, mientras que el trabajo de voluntarios como Juan A. Carabalí se mantiene incesante. Él llegó desde Suárez, Cauca, para aportar en la búsqueda de sobrevivientes, sin descansar por la magnitud del desastre.
Kelly Díaz y otros voluntarios están convencidos de que, a pesar de la tragedia, la vida debe prevalecer. Con cada esfuerzo, buscan rescatar a aquellos que aún pueden estar con vida, como el niño Martín, bajo los escombros. Su frase "el pueblo que salva al pueblo" resuena como un mantra en medio de la adversidad.