CULTURA

La tradición del Mast'aku cobra vida en Bolivia para Todos Santos

La festividad de Todos Santos se acerca y las familias bolivianas se preparan para honrar a sus difuntos con el emblemático Mast'aku, un altar lleno de simbolismo y significado.

Por Wilmer Choque · noviembre 2, 2026

Con el inicio de noviembre, la tradición boliviana de Todos Santos florece, un momento especial donde las familias reciben a las almas de sus seres queridos que han partido. Esta celebración implica la preparación de mesas repletas de platos, bebidas y elementos que evocan memorias y respeto por aquellos que ya no están con nosotros.

El Mast'aku: altar de recepción

El Mast'aku es el corazón de la festividad, un altar meticulosamente confeccionado para dar la bienvenida a los difuntos. Se cree que las almas regresan al mundo físico el 1 de noviembre a las 12:00 del mediodía, por lo que es fundamental tener todo listo en ese instante.

Este altar está basado en la cosmovisión andina, que divide el espacio en tres: Janaj Pacha (el mundo superior), Kay Pacha (la vida terrenal) y Ukhu Pacha (el mundo subterráneo). En él se colocan alimentos y bebidas que eran del agrado del fallecido, en un gesto de compartir y honrar su memoria.

Cada elemento del Mast'aku representa algo significativo. Por ejemplo, las t’antawawas, que son panes decorados, simbolizan el cuerpo del difunto. Asimismo, se utilizan escaleras de pan que representan el trayecto de las almas, y caballos de masa que simbolizan el transporte de sus provisiones.

Otros artículos en el altar también tienen un papel importante: la caña de azúcar actúa como un bastón para ayudar a las almas durante su visita; el agua es para calmar su sed, y las velas iluminan su camino. Además, una cruz de pan brinda protección divina a los espíritus.

El 2 de noviembre, la celebración culmina con el despacho de las almas. Durante este día, los vecinos y visitantes se unen en rezos a cambio de masitas tradicionales, en un acto de reciprocidad que forma parte de esta hermosa costumbre.

Finalmente, los Mast'akus son llevados a los cementerios, donde las familias continúan rindiendo homenaje a sus seres queridos. Así, Todos Santos no solo es un acto de fe y recuerdo, sino también una celebración que une a las familias en la tradición que ha perdurado a lo largo de los años.