CULTURA

Flores amarillas: la tradición que alegra la llegada de la primavera

Cada 21 de septiembre, regalar flores amarillas se ha vuelto una costumbre popular en Bolivia, impulsada por la nostalgia de "Floricienta" y las redes sociales.

Por Wilmer Choque · septiembre 16, 2026

El 21 de septiembre marca la llegada de la primavera en muchos países, y en Bolivia regalar flores amarillas se ha convertido en una tradición que crece año tras año. Esta costumbre no solo celebra la nueva estación, sino que también está arraigada en la cultura pop y el romance, especialmente inspirada en la famosa novela juvenil "Floricienta".

A pesar de no existir un día oficial designado como el "Día de las Flores Amarillas", esta tradición ha cobrado vida en plataformas como TikTok e Instagram, donde miles de jóvenes comparten imágenes y videos de estos vibrantes ramos amarillos. La popularidad de la fecha está vinculada a una escena icónica de "Floricienta", una serie creada por Cris Morena que se estrenó en 2004 y que ha dejado una huella en la memoria colectiva de varios aficionados.

La protagonista de la serie, Florencia Bertotti, interpretó a una joven soñadora llamada Florencia Santillán, quien trabajaba como niñera. En la trama, las flores amarillas simbolizaban sus esperanzas y anhelos románticos. Una de las escenas más recordadas es la entrega de un gran ramo de flores amarillas, que se convirtió en un emblema de amor y buenos deseos.

La canción "Flores amarillas", que forma parte de la banda sonora de la serie, ha sido crucial para consolidar este gesto como un símbolo de amor. En el videoclip, Flor sueña con recibir ese ramo de su ser amado, lo que ha llevado a que este gesto se asocie constantemente con el amor y la ilusión, trascendiendo la pantalla.

El color amarillo, además de su vínculo con "Floricienta", es un símbolo de alegría, energía y amistad. Por lo tanto, obsequiar flores amarillas es un gesto que va más allá de lo romántico; también expresa deseos de felicidad y prosperidad. Así, cada 21 de septiembre, los ramos amarillos inundan las calles, escuelas y redes sociales, convirtiéndose en un símbolo de renovación y buenos augurios.

De esta manera, una costumbre que comenzó en el ámbito de la ficción ha evolucionado hacia un fenómeno cultural que, a través de los años, continúa enlazando corazones y llenando de alegría el inicio de la primavera.