El Gobierno reafirma su compromiso con un tipo de cambio flexible ante el FMI
En el marco de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el Gobierno boliviano aseguró que mantendrá un sistema de tipo de cambio flexible y flotante, buscando restaurar la confianza en el mercado de divisas.
Por Franz Condori · septiembre 10, 2026
El Gobierno de Bolivia, bajo la administración de Rodrigo Paz, ha confirmado su compromiso de implementar un régimen de tipo de cambio flexible, alineado con las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI). Esto se enmarca dentro de un acuerdo de financiamiento que busca eliminar distorsiones en el mercado de divisas y restablecer la confianza en el mismo.
Según el documento presentado, a partir de finales de junio se ha adoptado un nuevo régimen que asegura que todas las transacciones oficiales reflejen el tipo de cambio oficial. Esto es parte de un esfuerzo por unificar los tipos de cambio que existían anteriormente.
El texto resalta que se continuará avanzando hacia un sistema de tipo de cambio flotante, lo que permitirá a los bancos realizar transacciones a un tipo de cambio que se negocie libremente, tanto para la compra como para la venta de divisas.
"Las intervenciones cambiarias serán limitadas y se regirán por un marco de ‘discrecionalidad con restricciones’ basado en normas".
El Gobierno también ha indicado que el suministro de divisas desde las reservas del Banco Central de Bolivia (BCB) a entidades del sector público se realizará al tipo de cambio oficial y estará sujeto a estrictos límites, priorizando las transacciones en el mercado mayorista.
Además, se establecerá un mecanismo para evaluar y revisar el tipo de cambio oficial, utilizando una metodología que refleje las condiciones del mercado interbancario, ajustándose a los estándares de la Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO).
Finalmente, la administración de Paz considera que este cambio en el régimen cambiario es fundamental para mejorar la competitividad del país y manejar adecuadamente las presiones inflacionarias que puedan surgir en el futuro.