ECONOMÍA

Afectaciones por escasez de combustibles en siete ciudades bolivianas

La crisis de carburantes en Bolivia se agudiza, con La Paz y Cochabamba en el centro de la problemática. Transportistas enfrentan largas esperas y restricciones en el acceso a diésel.

Por Boris Mamani · agosto 13, 2026

La crisis de combustibles en Bolivia se ha vuelto crítica, especialmente en agosto, donde se han registrado extensas filas de vehículos en las estaciones de servicio, las cuales se están quedando sin diésel rápidamente. La situación es distinta en cada región, pero el problema principal radica en la incapacidad de la oferta y distribución para satisfacer la creciente demanda.

Las ciudades de La Paz, Cochabamba, Potosí, Oruro, Chuquisaca, Tarija y Beni son las más afectadas por la escasez de gasolina y diésel, aunque la magnitud varía. YPFB, la empresa estatal, asegura tener suficiente combustible, pero el dilema radica en la logística de distribución. Para aquellos que buscan abastecerse, la diferencia entre tener combustible en las plantas y la falta de suministro en las gasolineras es insignificante.

En La Paz, la dependencia de cisternas que llegan a la planta de Senkata complica aún más la situación. Los conductores de la ciudad y El Alto han tenido que esperar días enteros para obtener combustible, con imágenes de largas colas en diversas zonas como Miraflores, San Antonio y Villa El Carmen inundando las redes sociales. En este mes, el aumento de vehículos varados ha complicado aún más el panorama, mientras YPFB promete normalizar la situación.

Cochabamba enfrenta una situación similar, donde los automóviles esperan en filas interminables en las avenidas Blanco Galindo y Villazón. Este fenómeno pone de manifiesto que, aunque haya un incremento en la distribución, no garantiza que el combustible llegue de inmediato a los surtidores.

Por otro lado, en Oruro, la irregularidad en la oferta de diésel se ha convertido en un desafío, afectando especialmente a sectores como la minería, la agricultura y el transporte, que dependen de grandes volúmenes de este carburante.

En Potosí, YPFB y la ANH han intensificado los controles para evitar carguíos irregulares. Durante operativos recientes se identificaron 55 vehículos con problemas de doble carguío y otros inconvenientes, pero a pesar de estos esfuerzos, la falta de diésel sigue siendo un problema evidente.

Mientras tanto, Chuquisaca presenta una situación un poco más estable, aunque no está exenta de la crisis. YPFB ha programado un promedio diario de 435.000 litros de combustibles, distribuidos en 190.000 litros de diésel y 245.000 litros de gasolina, aunque esto no ha sido suficiente para mitigar la escasez generalizada.