Abelardo de la Espriella inicia su mandato en Colombia con un enfoque duro contra el narcotráfico
El abogado ultraderechista Abelardo de la Espriella asume la presidencia de Colombia, prometiendo una ofensiva contra narcos y guerrilleros, mientras se alinea más con Estados Unidos y abandona las negociaciones de paz.
Por Boris Mamani · agosto 7, 2026
Este viernes, Abelardo de la Espriella, un abogado de 48 años con vínculos cercanos a Donald Trump, será investido como presidente de Colombia en Cali, marcando un cambio radical en la política del país. Conocido por su enfoque duro contra el crimen, De la Espriella se compromete a combatir a guerrilleros y narcotraficantes, poniendo fin a los esfuerzos de paz anteriores.
La ceremonia de toma de posesión está programada para las 15:00 (hora local) y se llevará a cabo en una región que ha sufrido una intensificación de la violencia. Para garantizar la seguridad del evento, se han desplegado 11,000 efectivos del ejército y se han implementado sistemas antidrones, dado el contexto de recientes ataques en la ciudad.
Sustituyendo a Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda del país, De la Espriella toma el poder en medio de reclamos de fraude electoral, aunque ninguna autoridad ha validado esos señalamientos. Su ascenso se presenta como un paso hacia una era distinta, donde la mano dura y la cooperación con Estados Unidos parecen ser la norma.
El nuevo líder, apodado 'El Tigre', ha prometido desmantelar los planes de paz de Petro y ha planteado intensificar los bombardeos contra campamentos guerrilleros, con la colaboración de aliados como Israel y Estados Unidos. Esto recuerda a las tácticas de cooperación militar de principios del siglo XXI, que estuvieron marcadas por una fuerte ofensiva contra las FARC.
De la Espriella, quien ha sido un defensor de figuras controvertidas y del narcotráfico, ha anunciado un recorte del 40% en el tamaño del Estado, lo que incluye el cierre de oficinas dedicadas a la paz y los derechos humanos. También ha manifestado su intención de romper relaciones diplomáticas con países como Nicaragua y Cuba.
A pesar de su estilo provocador y de espectáculo durante la campaña, su ascenso ha suscitado preocupaciones entre los defensores de derechos humanos, quienes temen un aumento en la violencia y afectaciones colaterales en la población civil debido a las acciones del nuevo gobierno. La situación en Colombia, con unas 25,000 personas aún armadas, plantea un desafío considerable para la administración de De la Espriella.