El hombre del cajón: un acto de arte en la historia de Bolivia
La sorprendente historia de Luis Ayala Claure, quien viajó en un cajón en 1936, invita a reflexionar sobre el significado de su acto en el contexto social y político de la época.
Por Boris Mamani · octubre 5, 2026
En Oruro, Bolivia, un episodio insólito en 1936 puso en tela de juicio las nociones de performance y arte. Luis Ayala Claure fue descubierto viajando en un cajón dentro de un tren, lo que plantea importantes preguntas sobre su significado en un contexto social y político complejo, mucho antes de que el término performance fuera establecido.
Este suceso ocurrió poco después de la Guerra del Chaco, en un período donde el presidente David Toro promovía el socialismo de estado. La noticia fue archivada como una curiosidad sin un análisis profundo, pero hoy podemos verla como un posible antecedente del arte performativo en Bolivia.
El hecho tomó relevancia cuando los empleados de Bolivian Railway encontraron a Ayala en condiciones inusuales. Al ser interrogado, este hombre, que no podía comunicarse adecuadamente, explicó que no tenía dinero para su pasaje y decidió viajar como carga. Este acto insólito, en el cual se convirtió en un objeto de transporte, generó desconcierto entre las autoridades, especialmente al darse cuenta de que el costo de enviar el cajón era solo un boliviano más que el pasaje.
La escasa reacción inicial de Ayala y su eventual identificación como una crítica a las condiciones sociales de la época podrían interpretarse como un acto de resistencia. Aunque en su momento no se le consideró arte, la acción de Ayala puede ser vista hoy como un comentario social sobre el valor de la vida humana bajo un régimen socialista militar.
Reflexiones sobre el acto performativo
A medida que se analiza este evento, surge la pregunta: ¿qué elementos convierten una acción en performance? Aunque el relato no parecía tener intención artística, Ayala realizó un acto que podría ser clasificado como una performance extraordinaria dentro de la historia del arte en el país, abriendo un debate sobre la definición y el contexto de estas prácticas en Bolivia.
Este episodio también resalta la importancia de Oruro como un centro de organización política y sindical, donde el socialismo tenía un fuerte arraigo. Así, el hombre del cajón no solo es un hecho curioso, sino un símbolo de crítica y reflexión sobre la realidad social de la época, invitando a futuras investigaciones sobre su significado en el contexto actual del arte contemporáneo en Bolivia.