SOCIEDAD

Normativas en la mira: ¿están favoreciendo el daño ambiental en Bolivia?

Un análisis revela preocupaciones sobre las leyes que regulan las quemas y desmontes, generando un debate sobre su efectividad y el impacto en el medio ambiente.

Por Wilmer Choque · septiembre 27, 2026

¿Las leyes realmente están contribuyendo a la degradación del medio ambiente? Este interrogante surge de un reciente reportaje de Red Uno, que reunió las opiniones de expertos y ambientalistas sobre las normativas actuales en Bolivia que permiten actividades de quemas y desmontes.

Los especialistas expresan que las regulaciones existentes podrían facilitar la realización de quemas, un problema que se intensifica por la falta de supervisión adecuada. Además, consideran que las sanciones económicas son insuficientes en comparación al daño potencial que puede generar un incendio fuera de control.

"Todo este tema de permitir legalmente, normativamente las quemas, el avance de la frontera agrícola nos está llevando a un desastre en Bolivia", afirmó Erika Bayá, representante de la organización 'Alas Chiquitanas'.

Entre las leyes que han sido objeto de crítica se encuentran: la Ley 1171, que regula el uso de quemas; la Ley 741, que permite desmontar hasta 20 hectáreas en ciertas propiedades; la Ley 337, sobre la producción de alimentos y la reforestación; la Ley 1098, relacionada con aditivos vegetales; y la Ley 740, que extiende el plazo de verificación de la Función Económica Social.

Los ambientalistas demandan una revisión urgente de estas leyes, indicando que varias propuestas para su abrogación aún están pendientes en la Cámara de Diputados. Bayá enfatizó: "Tenemos muchas leyes, leyes buenas y leyes que tienen que ajustarse como estas".

Además, se critica la escasez de recursos de las instituciones responsables de la supervisión y protección del medio ambiente, como la ABT, Pofoma y el Sernap.

Finalmente, los expertos subrayan que la producción agropecuaria y el cuidado del medio ambiente no son mutuamente excluyentes, ya que la actividad productiva depende de la disponibilidad de recursos naturales, como el agua, y de ecosistemas saludables.