El 80% del transporte público en Bolivia no se verá afectado por el fin del subsidio al diésel
Un reciente informe de YPFB y la ANH muestra que la eliminación del subsidio al diésel impactará solo a un pequeño porcentaje del transporte público, ya que la mayoría utiliza gasolina o GNV.
Por Franz Condori · septiembre 22, 2026
En La Paz, el 22 de septiembre de 2026, se conoció que el 80,3% de los vehículos de transporte público en Bolivia utilizan gasolina, gas natural vehicular (GNV) o una combinación de ambos combustibles, según datos proporcionados por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH).
Los registros indican que solo dos de cada diez vehículos destinados al transporte público funcionan exclusivamente con diésel. En total, Bolivia cuenta con 202.182 vehículos de servicio público, de los cuales 39.880 operan únicamente con diésel, lo que representa un 19,7%; mientras que 67.815 utilizan gasolina (33,5%), 29.290 funcionan con GNV (14,5%) y 65.197 pueden usar tanto GNV como gasolina (32,2%).
Además, se destaca que casi la mitad del servicio público en el país (46,7%) ya utiliza GNV, combustible que mantiene su subsidio y se distribuye sin inconvenientes, permitiendo que 94.487 vehículos operen con este tipo de gas.
La decisión de eliminar el subsidio al diésel busca erradicar el contrabando y la corrupción que han rodeado la distribución de combustibles, así como poner fin a un sistema que ha generado un gasto económico desmedido en Bolivia por más de 20 años. Según el ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo Carrasco, esta medida busca regular un precio interno que ha sido artificialmente bajo y costoso para la sociedad.
Este mecanismo tuvo una función económica y social, pero también generó distorsiones muy crecientes. Más del 50% del beneficio de este precio diferenciado llegaba a sectores de ingresos altos y solo cerca del 7% beneficiaba a hogares pobres.
A finales de 2025, Bolivia contaba con un parque automotor de 2.672.176 vehículos, de los cuales solo 129.148 pertenecen al servicio público, representando un 4,8% del total. La mayoría de los vehículos en el país (93,7%) son particulares y se benefician del combustible subvencionado.
El fin del subsidio es un paso crucial para la estabilidad económica de Bolivia, permitiendo al Gobierno destinar un gasto anual de $us 2.600 millones a la mejora de infraestructura como carreteras, hospitales y escuelas, según lo informado oficialmente.