La lucha contra la tuberculosis: ¿por qué persiste a pesar de tener cura y vacuna?
La tuberculosis sigue siendo una de las principales causas de muerte por infecciones a nivel mundial. Aunque existen tratamientos y vacunas, el acceso desigual y la complejidad biológica de la enfermedad obstaculizan su erradicación.
Por Franz Condori · septiembre 20, 2026
La tuberculosis, a pesar de contar con una vacuna y tratamientos desde hace décadas, continúa siendo un problema de salud global. Este microorganismo, conocido como Mycobacterium tuberculosis, presenta características que lo hacen difícil de estudiar y combatir. Según Dany Beste, profesora de la Universidad de Surrey, esta bacteria no solo se reproduce de manera muy lenta, sino que también tiene mecanismos que le permiten sobrevivir dentro de las células que deberían destruirla.
Durante los siglos XVIII y XIX, la tuberculosis, conocida en ese entonces como 'consunción' o 'tisis', afectó a muchas figuras prominentes, desde la cortesana Madame de Pompadour hasta artistas como Frédéric Chopin y las hermanas Brontë. Su muerte se romantizaba, asociándola con la sensibilidad artística, hasta que Robert Koch demostró en 1882 que se trataba de una enfermedad bacteriana contagiosa que prosperaba en condiciones de pobreza.
Avances médicos en la lucha contra la tuberculosis
A principios del siglo XX, los científicos franceses Albert Calmette y Camille Guérin desarrollaron la vacuna BCG, que introdujeron en la práctica médica en 1921. Sin embargo, su implementación fue lenta, y tras un trágico accidente en Lübeck, donde varios bebés vacunados murieron, la reputación de la vacuna sufrió un grave golpe que afectó su aceptación en Europa. No fue sino hasta después de la Segunda Guerra Mundial que se comenzaron a realizar campañas masivas de vacunación.
La vacuna BCG ha demostrado ser efectiva para prevenir formas graves de tuberculosis en niños, pero su protección disminuye con el tiempo. Max Gutiérrez, del Francis Crick Institute, explica que aunque hay tratamientos con antibióticos para combatir la enfermedad, la resistencia a estos fármacos complica el tratamiento, que puede durar hasta seis meses.
- Acceso limitado a atención médica y antibióticos.
- Condiciones de pobreza y hacinamiento urbano.
- Migración y cambios climáticos.
A nivel global, la tuberculosis sigue siendo la principal causa de muerte por un agente infeccioso. En América Latina, aunque países como Bolivia han logrado reducir su incidencia, la región enfrenta un aumento preocupante en las tasas de casos. Esto se atribuye a factores socioeconómicos que agravan la propagación de la enfermedad, a pesar de contar con herramientas para combatirla.
Para erradicar la tuberculosis no solo se requiere mejorar los tratamientos médicos, sino también abordar los determinantes sociales de la salud, como la nutrición y el acceso a agua potable. La lucha contra esta enfermedad es un desafío complejo que requiere un enfoque integral y sostenido.