ECONOMÍA

Detención de Cerimedo: un nuevo escándalo financiero en Bolivia

La captura de Fernando Cerimedo ha destapado un esquema financiero internacional que transforma dinero del narcotráfico en activos digitales, recordando el escándalo Irán-Contra.

Por Franz Condori · agosto 29, 2026

La reciente detención de Fernando Cerimedo en Bolivia ha transformado una investigación sobre legitimación de ganancias ilícitas y encubrimiento del narcotráfico en una compleja red financiera de alcance mundial. El operativo policial en una casa de cambios clandestina en la Zona Sur de La Paz reveló millones de dólares en efectivo y un sistema que facilita la circulación de fondos provenientes de actividades criminales, convirtiéndolos en activos de difícil rastreo.

Esta red inicia con el narcotráfico en Bolivia, se expande mediante la exportación de droga hacia el Cono Sur y utiliza casas de cambio informales para finalmente convertir el dinero en criptomonedas, que se almacenan en billeteras frías. Además, parte del efectivo se queda en los países de la región, siendo inyectado en mercados cambiarios informales para estabilizar la oferta de dólares y mitigar la presión sobre las monedas locales.

La operación de esta red se asemeja a la estrategia del escándalo Irán-Contra, utilizando métodos modernos para el financiamiento de operaciones. En lugar de armas y dinero en efectivo, ahora se emplean casas de cambio informales, criptomonedas y tecnologías descentralizadas para el desplazamiento de fondos. Esto permite que el dinero del narcotráfico fluya hacia el exterior sin ser detectado por sistemas bancarios tradicionales.

La figura de Fernando Cerimedo también se entrelaza con Brad Parscale, un conocido estratega digital de campañas políticas en Estados Unidos. Su conexión se integra en una red de consultoría política internacional que combina comunicación digital y flujos de recursos entre países, incluyendo vínculos diplomáticos con figuras como Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU.

El circuito de esta operación comienza en el Beni y el norte amazónico de Bolivia, donde la producción de cocaína se moviliza a través de rutas clandestinas. Posteriormente, la droga se transporta hasta Chile, donde se oculta en operaciones comerciales legítimas, como la exportación de madera, para hacerla pasar desapercibida en el comercio internacional.

Una vez convertidos en efectivo, los recursos son introducidos en el sistema financiero informal a través de casas de cambio en La Paz y Buenos Aires, donde se convierten en criptomonedas como USDT, que se almacenan en dispositivos desconectados de internet. Este proceso permite mover grandes cantidades de dinero sin recurrir a métodos tradicionales de transferencia.

Adicionalmente, Fernando Cerimedo se vincula con Manuel Adorni, un vocero argentino, en una red donde las criptomonedas actúan como puente entre comunicación y financiamiento. Los recursos de este circuito están destinados a financiar conflictos internacionales, como los de Ucrania contra Rusia e Israel contra Irán.

Finalmente, la red no solo busca exportar dinero fuera de Latinoamérica; una parte del efectivo se reinserta en los mercados locales para estabilizar el tipo de cambio y evitar la depreciación de las monedas. Este sistema refuerza la estabilidad económica de gobiernos aliados a los Estados Unidos, mientras se sostiene un circuito de financiamiento clandestino que sigue la lógica del escándalo Irán-Contra, pero adaptado a las nuevas tecnologías financieras.

Un circuito de retroalimentación

El esquema funciona de la siguiente manera: Bolivia produce y mueve drogas → Chile facilita su salida a través de cargamentos comerciales → casas de cambio convierten el efectivo en criptomonedas → los recursos financian operaciones militares internacionales → parte del efectivo regresa a los mercados latinoamericanos para mantener el tipo de cambio.

Así, cada elemento de la red tiene una función específica: el narcotráfico genera el dinero, las rutas comerciales lo transforman en divisas, las casas de cambio lo integran al sistema financiero informal, y las criptomonedas permiten su traslado sin el uso de canales bancarios convencionales.