Cuba: la crisis alimentaria y su dependencia del exterior
A pesar de contar con recursos naturales ideales, Cuba enfrenta una alarmante escasez de alimentos, importando el 80% de lo que consume y enfrentando una crisis de producción nacional.
Por Boris Mamani · agosto 25, 2026
Cuba, con cerca de 9 millones de habitantes, depende drásticamente de las importaciones para su alimentación, adquiriendo aproximadamente el 80% de los alimentos que consume. Cada año, el país destina alrededor de 2.400 millones de dólares a la compra de estos insumos, según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU.
A pesar de sus condiciones favorables, que incluyen vasta tierra fértil, un clima cálido y acceso al mar, la producción agrícola cubana ha estado en declive. De hecho, entre 2018 y 2023, la producción de carne de cerdo cayó un 95%, el arroz un 87%, los frijoles un 70% y la leche un 58%, evidenciando la gravedad de la situación.
El acceso a alimentos básicos se ha vuelto cada vez más complicado en los mercados, donde muchos productos son inaccesibles para la población, y la tradicional libreta de abastecimiento ha dejado de satisfacer las necesidades nutricionales de las familias cubanas.
Causas de la crisis alimentaria en Cuba
La dependencia alimentaria de la isla tiene raíces históricas, con un enfoque en la producción de azúcar que ha dominado la economía durante décadas. Según el economista agrícola William A. Messina, esta estrategia convirtió a Cuba en un exportador de azúcar, utilizando los ingresos para importar alimentos, creando una vulnerabilidad que perdura hasta hoy.
Desde la Revolución de 1959, la relación comercial con Estados Unidos se rompió y Cuba comenzó a depender de la Unión Soviética, lo que no pudo sostenerse tras su colapso, afectando gravemente la producción nacional. Ahora, el país se enfrenta a un sector agrícola debilitado, donde el 79% de la tierra es estatal y los incentivos para los productores son escasos.
Pese a los intentos de reformas por parte del gobierno cubano, que incluyen la entrega de tierras en usufructo y la promoción de la autonomía para los agricultores, los resultados han sido limitados. La falta de insumos, infraestructura y inversión en el sector agrícola sigue siendo un desafío crítico.
Además, la crisis demográfica, marcada por la emigración de más de dos millones de cubanos jóvenes en los últimos años, ha reducido aún más la mano de obra disponible para el campo. Esto, junto a factores externos como huracanes y sequías, complica aún más la situación alimentaria en la isla.